Cada época aparece irremediablemente retratada en sus zapatillas. Si los 80 fueron el momento de las marcas, los 90 comenzaron con el grunge y terminaron con el final de un milenio supuestamente apocalíptico. La primera década del siglo XXI comenzó con desconfianza hacia las grandes corporaciones y algunas de ellas, despellejadas por NO LOGO, la biblia del momento, se decidieron a contraatacar.


 ADIDAS supo hacerlo desde el primer momento, aunque como ya ocurrió con el rap, la oportunidad llegó a la marca mientras ésta miraba hacia otra parte. Ocurrió cuando Seattle se convirtió en el centro espiritual de la chavalada mundial y las calles se llenaron de chandals de aspecto retro con tres rayas en los hombros y se empezaron a dejar ver de nuevo las ADIDAS GAZELLE. Ante unos diseños cada vez más futuristas, la respuesta de los alternativos era llevar zapatillas pasadas, sin tecnología.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Con los años, y ya afianzada en lo retro, era momento de adaptarse a su tiempo, aunque para ello tuviera que meterse en problemas legales. La versión que lanzaron de las GAZELLE realizada en cáñamo no era sólo una irreverencia aceptable para ciertos grupos, además abría una brecha en el mundo de zapas plateadas, cámaras de aire visibles y charol de colores. Las zapatillas no sólo tenían que ser avanzadas, no debían hacerte correr más ni llegar más lejos, ahora podían ser ecológicas. Aquella pionera zapa eco de ADIDAS no fue precisamente un éxito de ventas, pero una campaña en su contra, realizada por el ex alcalde de Houston, la dio a conocer a todo el mundo.

 

 A partir de ahí, ADIDAS ha sabido crear una colección que recrea modelos clásicos en nuevas ediciones más o menos limitadas. Con tres sellos diferentes: “Hecho de”, “Reciclado” y “Re-utilizado”, dependiendo del proceso de fabricación seguido con cada modelo, la colección GRÜN

 recupera diseños de la línea ORIGINALS,

siempre sin salirse de lo retro.

 

 

 

 


  NIKE tenía muy claro que su sello de

 “lo mejor en rendimiento” difícilmente podía aunarse con una imagen

 respetuosa con el medio ambiente. La marca de Oregon significa tecnología y avance, así que poca gente iba a creer su lado. Lo intentaron con una curiosa iniciativa que utilizaba zapatillas usadas recogidas en las tiendas para crear pistas de baloncesto (en el madrileño parque del Retiro hubo algunas) pero el producto que vendía NIKE vendía seguía estando lejos de considerarse ecológico.

 

 Todo cambió a raíz de que Jeff Staple, colaborador habitual de NIKE, propuso una idea eco que no tenía que ver con el alto rendimiento deportivo, sino con la búsqueda del menor impacto de la producción y el producto final sobre el medio. Eso sí, lo dejaron en una colección con tan buena imagen como escasas ventas. La actual línea CONSIDERED, es quizás la más exigente en sus estándares de calidad, trata de reducir al mínimo el uso de pegamentos, primando lo mecánico sobre lo químico, usando productos fácilmente reciclables. Además, los materiales se fabrican en un radio de 200 millas para eliminar consumo de combustibles en el transporte. Desde los primeros bocetos, el diseño está concebido siguiendo estas reglas, por lo que el resultado final es tan complicado como diferente al resto.

 

 

 

 

 


 Lo que parecía una pequeña colección dentro del gigante NIKE ha ido ganando espacio, primero apropiándose de la clásica ACG
(cara agrestre de la marca), zapatillas de running como la ZOOM AFFINITY, y más tarde llegar a la cima del diseño y el alto rendimiento: la AIR JORDAN. Las últimas zapas de la mítica línea, la XX3 y 2009, abren un mercado nuevo. A partir de ahí, el CONSIDERED se irá filtrando poco a poco (Huarache 09, etc), hasta llegar a la totalidad del textil en 2015 y en calzado en 2020. Lo mejor de todo es que las zapas no se aprovechan descaradamente de su condición de ecológicas, no llevan etiquetas especiales, ni machacan eslóganes. Pocos sabrán que Steve Nash juega con zapatillas hechas a base de piel reciclada e incluso atletas de élite desconocen el carácter verde de los uniformes con los que ganan medallas.  

 

 

 

 

 

 

  Desde que CONVERSE pertenece al grupo NIKE, ha tomado la conciencia ecológica de su patrón. Ya en 2001 la marca de la estrella prefería jugar con su estilo rebelde con versiones en cáñamo de sus clásicos. Algunos nombres de las zapas daban juego para bromas, como el de las CHUCK TAYLOR HEMP HIGH (el colocón de hierba de Chuck Taylor).


 El skate también ha sido campo abonado para estrategias verdes. ELEMENT creó su línea CONSCIOUS BY NATURE, realizada con materiales reciclados y un diseño centrado en mostrarlo. LAKAI sigue otro camino haciendo versiones de sus siluetas más reconocidas, como la MJ2 o la TELFORD.

 

 El grupo SOLE TECHNOLOGY ha sido el más radical en sus conceptos. El fundador del grupo que aúna a ETNIES, ÈS y EMERICA, es Pierre André Senizergues, un ecologista convencido que intenta que la estructura de sus empresas sea tan verde como sus productos. Fuera de éstas, se ha dedicado a la producción ejecutiva de “The 11th Hour”, un documental sobre la situación del planeta. En lo que respecta a sus marcas ha creado el proyecto ETNIES SEED que además de utilizar materiales reciclados, cede el 1% de sus ventas a proyectos al desarrollo de organizaciones que cuidan el medio ambiente.

 

Entre las más callejeras relacionadas con el basket, K1X se ha desmarcado del resto realizando versiones eco de alguna de sus zapatillas, como la CLUB SELEÇAO.

 

 

 

 

 

  Pero puede que la marca americana BROOKS haya sido quien más honestamente se ha acercado al tema. La mediasuela de sus zapas de running está realizada en un derivado del MOGO, (el compuesto estrella utilizado en sus lujosas mediasuelas) reconvertido en BIOMOGO, que asegura su reabsorción natural por el medio en aproximadamente 20 años. Lejos de utilizarlo como una simple estrategia de venta, BROOKS mantiene sus patentes abiertas para que cualquier marca pueda hacer lo mismo. Aparte de este importantísimo detalle, han cambiado las cajas de sus zapas por unas más eco que nunca.

 De momento el concepto eco no ha pegado todo lo fuerte que se esperaba, pero quien sabe, puede que cuando acabe la moda de las zapas en colores chillones y cultura de adoración a la fiesta estridente, el público vuelva a preocuparse por este tipo de cosas. Todo viene por ciclos.

 

 

   

                                                                                   

 

 

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