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LeBron
vs Kobe. Versus de estilos de juego:
potencia sin límites vs explosividad controlada. Arrasar a los defensas o
sortearlos
con movimientos felinos. En el diseño: nostalgia de la
Air Force 1 contra una arriesgada evolución low de
la
Hyperdunk. Volumen rudo americano vs
estilosas líneas italianas. Doble bota interior contra Flywire en la
construcción.
LunarFoam contra Doble
Zoom en las suelas. Y duelo en los lápices también: Ken Link
vs Eric Avar. Los 4 más grandes de Nike Basketball
a día de hoy reunidos en torno a dos zapas.
ANTECEDENTES.
Las líneas.
Kobe
llegó de
Adidas y se estrenó con las célebres
Zoom Huarache
2k4 y 2k5, para acabar estrenando su propia línea dentro
de Nike en 2006. Tomando como logo el símbolo de la espada de
Uma Thurman en Kill
Bill, sus zapatillas no han seguido una evolución muy
coherente, pasando de un primer modelo de líneas rectas y algo
toscas a una
Kobe II redondeada y con
suela Free, para
terminar en una tercera entrega que presentaba una red elástica
alrededor del pie y formas arriesgadísimas para el consumo masivo.
Por eso, cuando se presentó la nueva Zoom Kobe IV el
desconcierto fue total: ¿una zapa baja, con una silueta rozando el
casual y sin ninguna nueva tecnología a la vista?. Tan sólo los
paneles laterales, con
hilos
Flywire, le daban un
aspecto apenas técnico.
LeBron calzó Nike
desde su primer día en la NBA, de hecho
la Zoom Generation
blanca y roja con la que se estrenó se conoce con el nick "first
game". A partir de ahí se le ha ido
mimando con modelos que presentaban avances año tras a año. La
LeBron II
y sus dibujos a láser, Zoom visible de gran
volumen y aspecto hummeriano,
la
III y su caja de Pebax para
sujetar lateralmente el pie,
la IV, que retomó el entonces
apartado
Foamposite y la V, que lo convirtió en
Phyposite. Todos modelos de extrema calidad y acabados, pero que
no han conseguido alcanzar las expectativas marcadas, al contrario
que las Air Jordan, las Zoom LeBron no
traspasaron las fronteras de las canchas hacia la calle
(al menos no
fuera de los barrios negros de USA). Además, el acumulado de chismes
en cada zapa he hecho que siempre se las haya tachado de pesadas.
Para quien quiera saber más, en
LoveZapas
repasamos la
historia de las cuatro primeras y hecho
test a
las quintas.

INFLUENCIAS
y CREACIÓN: Kobe IV
Eric Avar es el responsable de
su diseño
(en su portafolio están, entre
otras, las Penny
IV, 2k4, 2k5, Kobe III, Hyperflight
e Hyperdunk). En un principio, lo único que estaba claro es que la nueva
Zoom Kobe iba a jugar con el Flywire, nueva tecnología de
filamentos de Nike que consigue rebajar peso en la parte
media de las zapas sin perder soporte. Los primeros diseños seguían
las líneas de las Hyperdunk calzadas por Bryant a
finales de la temporada 2008 y en las Olimpiadas, buscando una
ligereza que rozaba lo ridículo
(de hecho llegó a jugar con un
híbrido de las dos, parte superior
HD y suela ZK4). pero en las primeras reuniones para
fijar líneas de diseño se reunieron Kobe tuvo una inesperada
petición: "quiero una zapatilla lo más baja posible. "Quieres
decir una media bota"
preguntó Avar. "Baja".
"¿Cómo de baja? ¿cómo las
Mercurial de fútbol?" "Eso
es". Manos a la obra.
El molde de los primeros samples fue una zapatilla que incidía en la anchura en la zona
delantera (imprescindible para la estabilidad de una zapa low), un
panel central surcado de Flywire que reducía peso al máximo,
y un clip estabilizador en el talón que recuerda al de las propias
Mercurial
de Ronaldo. Como el
resto de las kobes, oculta la amortiguación Zoom en un
mediasuela sólida, sobria y de una pieza, con la clásica placa de Carbon Fiber visible en la zona del arco.
En cuanto a su estética, había un
serio problema: una low no puede tener un aspecto
tecnológicamente avanzado y mantener la autenticidad como zapa de
basket, asi que era mejor tirar de estilo, y a Kobe le sobra.
El resultado viste la técnica de aires retro, materiales selectos y
personalización al máximo: la firma de Bryant en el clip (solo en el
pie derecho), el número 24 en el talón y el logo
en la lengüeta
(versiones
como la "carpe diem" proponen el
cambio del logo por la silueta de un toro y suela clear).
El
estiloso aire de zapa antigua no es algo nuevo para Bryant, que se ha atrevido en
partidos oficiales con modelos retro como
las
Converse Weapon o
Air
Jordan III, e incluso tuvo
su propia Adidas Top Ten con suela
retocada.

INFLUENCIAS y CREACIÓN:
LeBron VI
Ken Link se ha convertido
en un nuevo clásico en el diseño
de Nike. Desde su exitosa
Zoom LeBron II, se ha encargado
de evolucionar la línea
LBJ23
y, curiosamente, también fue el responsable de las primeras kobes. Su estilo está marcado por las zapatillas de basket
potentes, robustas, ideales para LeBron. Y su asignatura
pendiente era hasta hace un año conseguir que las LeBron se dejasen
ver en las calles tanto como en las canchas, y esta idea dio pie a
una de las historias más peculiares de los últimos años, la de
la Zoom LeBron
Six. Como cada año, meses antes
de que el producto final sea presentado, van filtrándose a la red
detalles sobre el proceso de diseño. Los primeros bocetos y fotos espía
presentaban un prototipo
de
extrañas curvas Foamposite
que no acabaron de gustar de entrada, aunque fueron ganando
adeptos en
segundas revisiones. Mientras,
LeBron jugaba los playoffs con sus Soldier II, que también
estaban previstas para ser su
zapatilla en la Olimpiada. El inesperado giro llegó cuando incluso
los comerciales de Nike presentaban a sus clientes un boceto
de la hasta entonces supuesta LeBron VI y el jugador se
presentó con la que resultó ser la
auténtica
zapatilla en los JJOO y en la
portada de KICKS by SLAM.

De ahí se pasó al bombardeo
de versiones y colores:
"Miami",
"Candy
Apple"
(NY), institutos Christ the King
y
SVSM,
"All
Star Game", "World
Tour", en caña
baja, otra
dedicada a su ciudad de origen
Akron, "Hardwood
Classic" a juego con las camisetas retro de los Cavs o
personalizadas a
golpe de boli por el propio James, por citar algunas. Según todos los indicios,
lo que hizo cambiar radicalmente la silueta de las LeBron Six fue
la necesidad de hacerla una zapatilla de calle, que no chirriara
con vaqueros, y rompiera la barrera
de los nuevos compradores de zapatillas, que visten entusiasmo
estrafalarios modelos de hace 20 años, pero se cierran en banda a lo
actual. La Kobe IV está orientada en esa misma dirección, y
también ha sido versionada en unas cuantas ocasiones: "Mineapolis
MPLS", "
Charlotte
Hornets", "Venom", "All
Star Game", las amarillas del día
de
Navidad, personalizables "iD"
(como las que se pudieron
ver en el vestuario de los Knicks, taquilla
Nate Robinson)
o los más
estándar.
Algunas han sido hasta protagonistas de un
video junto a las famosas
Air Yeezy y otras
están siendo usadas por el propio Bryant en estos "Playoff"
(por cierto, su rival
la LeBron SIx no tiene
versión "Playoff" porque James juega los juega
con las
Soldier III).
Nos vamos a la
pista a probarlas.
Nada más sacarlas de la caja
(especial en negro con un
"WITNESS" blanco en el caso de la LeBron, estándar de Nike la
Kobe), impresiona la
diferencia de peso entre las dos. La línea LeBron, como habíamos apuntado,
siempre ha tenido ese handicap, aunque esta vez la cosa no es tan exagerada
como con las IV y V que acumulaban capas de Foamposite,
velcros y demás, haciéndolas técnicamente bestiales pero también
bestialmente pesadas. La LeBron Six no es tan aparatosa como parece a
primera vista. En los primeros días se adapta al pie rápidamente y
pierde su aparente rigidez tras un par de partidos fuertes. Se amoldan y no producen ningún roce, son anchas y cómodas, con un forro interior
suave y una construcción abierta que lleva el pie muy desahogado. En un
primer momento la suela parece poco anatómica, con cortes demasiado rectos,
pero la verdad es que va ganando según jugamos, amoldándose al pie con
facilidad. El tallaje es holgado: un 10,5US de esta zapatilla es
poco mayor que un 10,5 de la Zoom BB, por ejemplo.

La flexión de las LeBron VI
no es tan extremadamente fluída. Está acabada en una sola pieza de
piel que da la vuelta al talón y llega hasta los dedos. Pensada para
ajustar de forma personalizada el talón y la parte delantera, a base
de amontonar capas. De la zona del tobillo y Aquiles se
encarga el botín interior. En un principio es muy aparatoso, incluso
para facilitar el calzado lleva una tira de plástico a lo
Jordan VI, pero con cierre
elástico: podemos de tirar de ella sin miedo a romperla. Cuando nos
acostumbramos al botín
resulta hasta cómodo y cumple la función contraria al tobillo
descubierto de las Kobe IV: dar la mayor sensación de
protección posible en los cambios de dirección. Existe la
posibilidad de pasar los cordones por la ojetera clásica de la zapa
(la que queda a la vista), por un par de orificios independientes
que tiene el propio botín, o por las dos partes, personalizando el
ajuste. Tras probar distintas combinaciones, la más recomendable
para mi gusto es usar los orificios del botín, de otra forma éste
queda como una loncha gorda de chopped, encajado sin mucho sentido
entre la zapa y el pie. Otro elemento de ajuste es una banda ancha
de piel que cruza la parte delantera de lado a lado, justo donde
algunas zapatillas como la clásicas
Air Trainer y
Alpha Force llevaban una tira
con cierre velcro. Esta pieza da un soporte
lateral enorme sin compremeter una buena flexión, ya que está
colocada antes de la costura del fin de la lengüeta. Recoge el pie
perfectamente sin agobiarlo, la verdad es que sorprende mucho al no
ser ajustable mediante velcro ni cordones, aunque esconde un pequeño
secreto: ocultas bajo esa tira de piel hay dos cintas que salen de
cada uno de los lados de la suela y suben hasta convertirse en
pasadores para los cordones, lo que ayuda a reforzar el ajuste y
soporte. Al correr hacia canasta a lo LeBron: en diagonal,
cambiando de dirección, marcando fuerte los pasos o frenando
bruscamente, podemos notar como la pisada está asegurada en esa
parte delantera. El resto de la puntera
tiene un corte clásico, siguiendo la línea Force 1, muy
holgado para dejar espacio al pie, pero quizá se echa de menos algún
orificio de ventilación. Aunque no se gane demasiado aire por esos
típicos puntitos en la puntera, cualquier
cosa estaría bien para aliviar la pequeña caldera en que se convierte la zapa
tras un rato de basket.
La estabilidad de la Kobe IV viene dada más por su dibujo que por elementos añadidos.
Lleva
un clip en el talón que a simple vista recuerda al que vimos en las
Huarache 2k4, que en realidad
no aporta ningún soporte extra más allá del clásico refuerzo
interior que lleva cualquier zapatilla. En el caso de las 2k4 se trataba de un refuerzo rígido inspirado en las botas de fútbol de
Ronaldo, en las Kobe IV es semirígido, mucho más suave. Da lo
justo para unos buenos movimientos de defensa y deja que el pie
encuentre su estabilidad natural en los cortes laterales en ataque.
En posiciones de espaldas al aro está su pequeño punto débil: en
plena lucha por ganar la posición y recibir cerca del aro, o para
jugadores pesados que culean buscando el contacto con el
defensa, éstos pueden sentir que les falta soporte. No en vano esta
zapatilla ha triunfado entre bases, escoltas y aleros que
juegan cara al aro, pero entre los hombres de zona, que pisan fuerte
hacia atrás con más frecuencia no tiene mucho sentido. En reversos,
fadeaways y demás jugadas a lo Kobe, dan el punto
exacto de soporte flexible, pero nada más. Verlas
en pies de
hombres altos ágiles como Lamar Odom no extraña, pero en los del madridista
Massey (¿cuestión de
fashion y iD?)
si chirrían ...aunque quizá su forma de pisar y moverse hacia el aro
desconcierte más aún. La LeBron VI soporta
mucho mejor el juego de espaldas, a pesar de que la tira que rodea
el talón justo encima de la suela a simple vista (parece un refuerzo de
Carbon
Fiber pero no lo es)
en realidad es un detalle flexible que hace poco más que adornar.
Aún asi, su robusta construcción y su potente cámara de aire Zoom
x2 funcionan a la perfección en jugadas cercanas al aro en las
que hay que plantar el pie con autoridad. En movimientos laterales
si se echa de menos unos bordes de la suela más redondeados. Si con
la Kobe IV sortear jugadores y moverse en un metro cuadrado
de pista resulta fácil, las LeBron VI no están hechas para
bailar, prefieren una zancada larga hacia el aro y defensas menos
felinas y más rotundas. Más para taponar o robar que para perseguir
con movimiento laterales.
La amortiguación es el
punto fuerte de todas las Nike, y estas dos no son una
excepción. La LeBron VI usa una cámara de aire Zoom en
toda la suela y el mencionado Zoom Doble en el talón: es
espectacularmente mullida, y también relativamente rápida en
arrancadas explosivas
(para las características del resto de la zapa).
La Kobe IV juega con la misma combinación que vimos en la Hyperdunk: espuma
Lunar con Zoom Air en el talón
para crear una pisada esponjosa atrás y firme delante. La placa de
Carbon Fiber incrustada en la mediasuela reduce peso y da
mejor soporte al arco plantar, multiplicando la explosividad de la
zapa en cambios de ritmo o dirección y haciendo que los saltos sean
más fáciles y efectivos. En los driblings la sensación de
contacto con la pista es total, con un control de cada movimiento
excelente.

Las suelas exteriores
buscan la mayor tracción posible
por distintos caminos. El
Milk Crate de las
LeBron es ese pattern que también podemos ver como
adorno en los plásticos de la lengüueta y la cinta del talón. Un
homenaje al entramado de líneas de las cajas para llevar botellas de
leche con las que el pequeño James (música de historia entrañable
aquí) se fabricaba sus
propias canastas. Aparte de una chorrada como otra cualquiera para
intentar crear un símbolo de la nada, es un dibujo de tracción
bastante eficiente, que funciona muy bien en parquet y simplemente
bien en exteriores. La suela exterior de la LeBron VI está
mucho menos cortada que sus predecesoras LeBron IV y
V. Simplemente lleva el talón en dos partes diferenciadas que
en teoría buscan una pisada más natural. Recuerda vagamente al corte
del Formotion de las
TS Creator, con una pieza de apoyo independiente en
la parte interior, pero que no ayuda a controlar la pronación como
en el caso de las Adidas. Es de esperar que Nike y
otras marcas desarrollen alguna tecnología de control de pisada para
basket en los próximos años, como respuesta al Formotion.
La Kobe IV usa un
clásico dibujo de espiga multidireccional que se agarra a casi
cualquier tipo de pista, algo vital para una zapa con la que cada
pisada dura el menor tiempo posible. Saca partido a cada punto en el
que el pie toca suelo, reforzado por unos bordes redondeados en la
puntera y parte interna de la zapatilla que le dan más agilidad. En
el borde exterior de la Kobe IV podemos ver como la zapatilla
se ensancha para buscar más superficie de apoyo. Últimamente las
zapatillas más rápidas tienden a prolongar la suela con pestañas que
sobresalen para mejorar la estabilidad, en este caso toda la
zapatilla se ensancha por esa zona tan relevante en los movimientos
más repetidos en basket.
En
resumen, las Kobe IV
son un hito en la historia de las zapas de basket.
A pesar de su caña baja son estables para jugadores con una pisada
sana e incluso a la larga pueden demostrar como las low son
recomendables para cuidarse los tobillos y sobre todo las rodillas.
Como siempre decimos, si tienes problemas serios de tobillos usa
vendajes o tobilleras, porque unas zapas más altas no aseguran nada
a no ser que incluyan alguna tecnología fiable extra en la zona.
Son increiblemente ligeras
y cómodas, van justas al pie (periodo de adaptación de un dia o
dos). Están bien
amortiguadas y tienen una tracción y control de pisada excelente.
Estéticamente son sencillas pero incontestables, incluso sneakerheads cerrados a modelos actuales y/o que no saben de
basket deberían plantearse comprarlas de cara a futuras colecciones.
Las
LeBron Six son unas zapas
que usan la calidad de las Nike de alta gama pero sin
artilugios complicados,
algo parecido a unas Zoom BB hechas
a lo bestia.
Doble de amortiguación Zoom, doble de protección en el tobillo y
puntera y doble de todo, casi hasta de peso. Dan seguridad para pisar fuerte
de cara y espaldas al aro, pero pueden ser excesivamente cuadradas para jugadores ligeros que busquen sobre todo
agilidad. Estéticamente son una referencia descarada a la Air
Force 1, mucho mejores en los pies que vistas en una estantería
o en una caja. Y no son
tan torpes como aparentan...
si juegas lo suficientemente rápido y fuerte.
Más fotos en
nuestro Facebook.
Gracias
a Bárbara (Nike).
Para consultas extra sobre estas
dos zapatillas, podéis contactar en
kemp@lovezapas.es
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