NOTA: Los archivos de estos tres años de web están en obras.
Poco a poco iremos volviendo
a publicar los artículos clásicos.
enero 2009.
ECO ZAPAS, el futuro puede ser
eco
Cada época aparece
irremediablemente retratada en sus zapatillas. Si los 80 fueron el
momento de las marcas, los 90 comenzaron con el grunge y
terminaron con el final de un milenio supuestamente apocalíptico. La
primera década del siglo XXI comenzó con desconfianza hacia las
grandes corporaciones y algunas de ellas, despellejadas por NO LOGO, la
biblia del momento, se decidieron a contraatacar.
ADIDAS supo hacerlo desde el primer momento, aunque como ya
ocurrió con el rap,
la oportunidad llegó a la marca mientras ésta miraba hacia otra
parte. Ocurrió cuando Seattle se convirtió en el centro espiritual
de la chavalada mundial y las calles se llenaron de chandals de
aspecto retro con tres rayas en los hombros y se empezaron a dejar
ver de nuevo las ADIDAS GAZELLE. Ante unos diseños cada vez más
futuristas, la respuesta de los
alternativos era
llevar zapatillas pasadas,
sin tecnología.
Con los años, y ya
afianzada en lo retro, era momento de adaptarse a su tiempo, aunque
para ello tuviera que meterse en problemas legales. La versión que
lanzaron de las GAZELLE realizada en cáñamo no era sólo una
irreverencia aceptable para ciertos grupos, además abría una brecha
en el mundo de zapas plateadas, cámaras de aire visibles y charol de
colores. Las zapatillas no sólo tenían que ser avanzadas, no debían
hacerte correr más ni llegar más lejos, ahora podían ser ecológicas.
Aquella pionera zapa eco de ADIDAS no fue precisamente un éxito de
ventas, pero una campaña en su contra, realizada por el ex alcalde
de Houston, la dio a conocer a todo el mundo. A partir de ahí,
ADIDAS ha sabido crear una colección que recrea modelos clásicos en
nuevas ediciones más o menos limitadas. Con tres sellos diferentes:
“Hecho de”, “Reciclado” y “Re-utilizado”,
dependiendo del proceso de fabricación seguido con cada modelo, la
colección GRÜN recupera diseños
de la línea ORIGINALS, siempre sin salirse de lo retro.

NIKE tenía muy claro que su
sello de “lo mejor en rendimiento”
difícilmente podía aunarse con
una imagen respetuosa con el medio ambiente. La marca de Oregon
significa tecnología y avance, así que poca gente iba a creer su
lado. Lo intentaron con una curiosa iniciativa que utilizaba
zapatillas usadas recogidas en las tiendas para crear pistas de
baloncesto (en
el madrileño Parque del Retiro hubo unas) pero
el producto que vendía NIKE vendía seguía estando lejos de
considerarse ecológico.
Todo cambió a raíz de que Jeff
Staple, colaborador habitual de NIKE, propuso una idea eco que
no tenía que ver con el alto rendimiento deportivo, sino con la
búsqueda del menor impacto de la producción y el producto final
sobre el medio. Eso sí, lo dejaron en una colección con tan buena
imagen como escasas ventas. La actual línea CONSIDERED, es quizás la
más exigente en sus estándares de calidad, trata de reducir al
mínimo el uso de pegamentos, primando lo mecánico sobre lo químico,
usando productos fácilmente reciclables. Además, los materiales se
fabrican en un radio de 200 millas para eliminar consumo de
combustibles en el transporte. Desde los primeros bocetos, el diseño
está concebido siguiendo estas reglas, por lo que el resultado final
es tan
complicado como diferente al
resto.

Lo que parecía una pequeña
colección dentro del gigante NIKE ha ido ganando espacio, primero
apropiándose de la clásica ACG (cara
agrestre
de la marca),
zapatillas de running como la ZOOM
AFFINITY, y más tarde llegar a la
cima del diseño y el alto rendimiento: la AIR JORDAN. Las
últimas zapas de la mítica línea, la XX3 y 2009, abren un mercado
nuevo. A partir de ahí, el CONSIDERED se irá filtrando poco a poco
(Huarache 09, etc),
hasta llegar a la totalidad del textil en 2015 y en calzado en 2020.
Lo mejor de todo es que las zapas no se aprovechan descaradamente de
su condición de ecológicas, no llevan etiquetas especiales, ni
machacan eslóganes. Pocos sabrán que Steve Nash juega con zapatillas
hechas a base de
piel reciclada e
incluso atletas de élite desconocen el carácter verde de los
uniformes con los que ganan medallas.
Desde que CONVERSE
pertenece al grupo NIKE, ha tomado la conciencia ecológica de su
patrón. Ya en 2001 la marca de la estrella prefería jugar con su
estilo rebelde con versiones en cáñamo de sus clásicos. Algunos
nombres de las zapas daban juego para bromas, como el de las CHUCK
TAYLOR HEMP HIGH
(el
colocón de hierba de Chuck Taylor).

El skate también ha sido campo abonado para estrategias verdes.
ELEMENT creó su línea CONSCIOUS BY NATURE, realizada con materiales
reciclados y un diseño centrado en mostrarlo. LAKAI sigue otro
camino haciendo versiones de sus siluetas más reconocidas, como la
MJ2 o la TELFORD.
El grupo SOLE TECHNOLOGY ha sido
el más radical en sus conceptos. El fundador del grupo que aúna a
ETNIES, ÈS y EMERICA, es Pierre André Senizergues, un ecologista
convencido que intenta que la estructura de sus empresas sea tan
verde como sus productos. Fuera de éstas, se ha dedicado a la
producción ejecutiva de “The 11th Hour”, un documental sobre
la situación del planeta. En lo que respecta a sus marcas ha creado
el proyecto ETNIES SEED que además de utilizar materiales
reciclados, cede el 1% de sus ventas a proyectos al desarrollo de
organizaciones que cuidan el medio ambiente. Entre las más
callejeras relacionadas con el basket, K1X se ha desmarcado del
resto realizando versiones eco de
alguna de sus zapatillas, como la CLUB SELEÇAO.
Pero puede que la marca americana
BROOKS haya sido quien más honestamente se ha acercado al tema. La
mediasuela de sus zapas de running está realizada en un derivado del
MOGO, (el
compuesto estrella utilizado en sus lujosas mediasuelas) reconvertido
en BIOMOGO, que asegura su reabsorción natural por el medio en
aproximadamente 20 años. Lejos de utilizarlo como una simple
estrategia de venta, BROOKS mantiene sus patentes abiertas para que
cualquier marca pueda hacer lo mismo. Aparte de este importantísimo
detalle, han cambiado las cajas de sus zapas por unas más eco que
nunca.
De momento el concepto eco no ha
pegado todo lo fuerte que se esperaba, pero quien sabe, puede que
cuando acabe la moda de las zapas en colores chillones y cultura de
adoración a la fiesta estridente, el público vuelva a preocuparse
por este tipo de cosas. Todo viene por ciclos.
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