0001 de Mil. 16.05.08   Llevo 10 años trabajando dentro del mundo del baloncesto. Estuve 9 años en la revista GIGANTES DEL BASKET y desde noviembre de 2007 estoy en la FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE BALONCESTO como responsable de fotografía. El basket me empezó a gustar tarde, sobre los 14 años. Recuerdo que antes, mi padre y  uno de mis hermanos veían las Finales de la NBA de Lakers vs Celtics, y más tarde vs Pistons, y yo les decía que estaban locos por levantarse a esas horas a ver baloncesto. Iluso de mí, despúes fueron ellos los que me llamaron loco. En realidad entré en el basket gracias al azar. Me gustaban las zapas, pero de niño nunca tuve unas buenas. En el colegio me fijaba en todos los que tenían algunas guapas, hasta que me dió el flechazo con las Air Jordan VI. Me dije: "esas tienen que ser mías", y así fue, pero por azar como he dicho antes. A mi padre le tocó un pequeño pellizco en la lotería de la ONCE y me dejó elegir un regalo. No dudé: "quiero las Jordan negras". Y a partir de ahí empecé a ver basket, a fijarme en los pies de los jugadores, y a jugar yo mismo. Nunca estuve en ningún equipo, no me divertía, yo quería jugar en la calle. Y con el tiempo llegaron más Jordan; las VII, VIII, que me las compré con mis primeros sueldos como DJ en un garito pijo.

 

 Pero mi gran sueño llegó cuando tuve la oportunidad de trabajar en GIGANTES. Empecé a ver partidos en vivo, fijarme en las zapas de los jugadores, y tener dinero para comprarme más modelos, viajar por toda España para fotografiar partidos y campeonatos. La guinda fue la llegada de Pau Gasol a la NBA. Gracias a él pude viajar por primera vez a USA, y a la NBA.

 

  Estuve 15 días conviviendo con Pau, que, a su vez, no conocía a nadie y le venía bien tener a un compañero de más o menos su misma edad para compartir sus primeras experiencias allí. Siempre recuerdo que la primera vez que pisé un pabellón de la NBA, me crucé con los Blazers de Scottie Pippen y Rasheed Wallace, y tuve el impulso de darle la mano a Pippen. Se me saltaron las lágrimas de emoción, ¿verdad mamá?. En Memphis me pude comprar zapas que no había en España, y seguí haciéndolo cada vez que he viajado a USA.

 

 Poder darle la mano a Michael Jordan, a Allen Iverson, charlar con Steve Nash y llevarle una camiseta del Real Madrid de fútbol firmada por Steve McManamann, conocer a un jovencísimo Marc Gasol, y ver como le temblaban las piernas al saludarle Shaquille O’Neal; pedirle que me firmara un autógrafo Kobe en mis Jordan IV, y negarse él porque tenía contrato con Adidas en aquel momento. Grandes experiencias. Pero sin duda, la mejor fue mi visita a la sede de Nike en Portland (habrá un reportaje sobre ello). Grandes zapas, Jordan XI, Jordan I Alpha, Jordan XVII compradas el mismo día que salían en una tienda de Philadephia; Air Force I, otras Force, la presentación de las Air Force XXV en New York, ver a Patrick Ewing, conocer a Bobbito García; visitar House of Hoops, Meca de las zapas de basket en USA, en la 125 th (Harlem), ¿te acuerdas Patry? jugar en la pista de los Sixers, conocer a los mejores: Sergio Rodríguez, José Calderón, Pau y Marc Gasol, Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, Sergi Vidal, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Jorge Garbajosa, Mario Fernández, etc...

 

 

 Sólo puedo darle las gracias al basket y a las zapas. Gracias al basket porque haber conocido a la mujer de mi vida, Patricia, en un campeonato; gracias al basket por conocer a mi mejor amigo Antonio, y gracias al basket por todas las experiencias que he vivido como fotógrafo. A las zapas gracias porque dada mi conocida pasión y vicio por ellas, me pagaron parte de mi finiquito en GIGANTES con una Air Jordan XI Original firmada por el mismísimo MJ.

 

 He podido ver cosas al alcance de poca gente. Por cierto, mis primeras Air Jordan VI las sigo teniendo.