Los
padres de Fran, en los años 80, no tenían posibilidades de gastarse
15.000 pelas en zapatillas para un niño de 10 años. Él alucinaba
viendo las de
Jordan,
Pippen, Bird, Drexler, Johnson y
cía en "Cerca de las Estrellas" los viernes de madrugada. Se moría
por tener una de esas
maravillosas Weapon,
Pump
o
Superstar, así que cuando empezó a
trabajar y tener sus propios ingresos, se quitó la espian con
algunos modelos, aunque nada nada importante
(Vans
fundamentalmente).
Fue a partir de 2007, cuando la ola de
reediciones llegó a todas las tiendas, cuando pasaría a comprar más
en serio (actualmente más de 50 pares).
Acostumbro a comprar en
Limited Editions
y
Trust Nobody
en
Barcelona,
pero el número de pares pegó un subidón considerable en una escapada
a
New York
(ClassicKicks,
Flight Club,
etc). Destaca la
Jordan 1
del
pack
OLNL
porque creo que fue la que catalizó su fiebre sneaker. Tanto que su
novia Mireia también las tiene...
