Tras resumir lo que hasta ahora ha sido la historia

de la zapatilla de basket que más interés ha provocado en el último año,

ahora voy a probarla por mi cuenta a ver cómo se porta en la pista. Decir que es

probablemente la review más difícil que hemos hecho hasta ahora, ya que la Hyperdunk es,

como todas las zapatillas revolucionarias, extraña. Para entenderla mejor, y al estilo de lo que venimos haciendo desde hace casi dos años en nuestras reviews, hay que tirar de experiencia y recordar modelos que nos produjeran sensaciones parecidas, y también compararlas con las Nike más cercanas de entre su estilo. Esta es una review compleja, así que recomiendamos leerla de principio a fin y/o no sacar conclusiones de frases sueltas. Las comparaciones de la Hyperdunk con algunos de estos modelos son inevitables, para mi sobre todo con la Zoom Huarache 2k4, la zapatilla que dió en el clavo en su momento (2004) y marcó el camino a seguir de los últimos cuatro años. Recuerdo cuando probé por primera vez la 2k4, flipé con su ligereza (como con la Hyperdunk), su amortiguación suave (como con la Hyperdunk), su sensación de llevar el pie pegado a la pista (un poco menos en la Hyperdunk) y su forma de hacerse a la forma del pie como una segunda piel de la que llegabas a olvidarte.

 

 

      

 

 

SOPORTE: EL FLYWIRE He aquí un detalle en el que la Hyperdunk, comparada con la 2k4, no me gustó al principio: no se hace al pie, más bien el pie tiene que hacerse a ella. El responsable es el Flywire, que las hace superligeras y fiables en movimientos laterales, sosteniendo el pie de fábula... aunque también dando esa sensación de estar jugando con algo raro. Esa fue mi primera sensación al ponermelas en el pie y caminar con ellas camino a la cancha: ¡¡parecían unas botas de agua!! Incluso en uno de los pliegues (el corte que distingue la parte del tobillo) sonaba un ruidito extraño mientras se acoplaba, según iba caminado. Me pareció algo tan raro que eché mano del baúl de los recuerdos para tener paciencia, pensando en otras zapas que me habían parecido erróneas de entrada y a las que luego fui entendiendo. Una vez bien atada, la cosa cambia un poco, la zona del tobillo se acopla mucho y sujeta perfectamente. Aún asi, tardé un par de dias en acostumbrarme a esa sensación rara, con unos pliegues demasiado distintos a los que hace la clásica piel o el patent (charol). Y de ahí apareció el problema: a pesar de llevar unos calcetines altos y algo gruesos (a lo Kobe), la zapatilla empezó a rozarme el tobillo de una forma salvaje.  

 

 

       

 

 

 Al acabar de jugar ese día maldije por no haber seguido mi costumbre de llevarme un par de chanclas o zapas de running suaves para cambiarme al terminar de jugar... pero estaba tan ansioso de probar las Hyperdunk que me olvidé de hacerlo.  Y tuve que ir hasta casa con un dolor de tobillo muy notable. (Nota: reconozco que, como podéis apreciar en las fotos, soy un fanático de los calcetines bajos y no apretar demasiado fuerte las zapatillas al atar, ya que tengo los tengo los tobillos ejercitados y muy elásticos, con poca tendencia a los esguinces, por lo que me gusta jugar con zapatillas medias tirando casi a bajas. Pero para las pruebas cambio de tipo de calcetín para poder opinar sobre las rozaduras y aprieto bien los cordones para comprobar los ajustes, etc. Para ser honestos he de decir que, aunque al seguir con la prueba el revolucionario tejido de las Hyperdunk me fue convenciendo un poco más cada dia, el dolor en la rozadura del tobillo seguía ahi desde que me ataba la zapatilla para salir a jugar. Como he dicho, la extraña construcción de la zapa la hace ligera, ligerísima (cualquiera puede comprobarlo simplemente cogiéndola en la mano en una tienda) y le da un ajuste al pie y un soporte en los movimientos laterales bestial, pero en otro tipo de movimientos no es asi. Cuando corres con una Hyperdunk los pliegues que hace son tan raros que despistan. Bajo estas líneas podéis ver como en la flexión hacia delante (foto de la izquierda) es un poco rígida. En el corte del tobillo (fotos centro y derecha) también aparecen formas extrañas. A este pliegue del tobillo si me acostumbré, incluso puedo decir que me gustó bastante la forma de sujetar esa zona a la hora de cambiar de ritmo y dirección, hacer reversos,

moverme hacia los lados en defensa, etc. 

 

             

 

  Y es que los paneles laterales (translúcidos en las fotos)

sostienen muy bien el pie en movimientos laterales, ayudados por un botín interior que ajusta el pie, ofreciendo una comodidad perfecta y evitando rozaduras en esa zona. Lástima que el botín no da la vuelta al pie por el talón, si no que se corta donde terminan los cordones. A partir de ahí hacia atrás estamos expuestos a algún posible roce, como en mi caso. Ahí empecé a comprender porqué la mayoría de los jugadores de la selección española (que, excepto en el caso de Pau Gasol juegan con zapatillas no retocadas, o sea, supuestamente exactas a las que podemos comprar en las tiendas) fueron abandonando las Hyperdunk. Esta zapatilla o bien requiere un periodo de adaptación a ella, o si el contorno del pie del jugador no se acopla al de la zapatilla, ésta no reacciona como la clásica piel, cediendo y acoplándose más o menos rápido. La tensión de los filamentos Flywire hace que los paneles se mantengan firmes y sean un poco antipáticos. Si tu pie se acopla a ellas desde un primer momento, felicidades, porque vas a disfrutar de una zapatilla muy muy buena, pero si no pasas esa primera fase, lo siento, pero puede que no la Hyperdunk no esté hecha para ti.

 

               

 

 

  AMORTIGUACIÓN: LA LUNARFOAM Otra parte importante en la que  la Hyperdunk presenta novedades es la suela media.

 Las zapas de Nike ha sido reconocidas siempre por ser punteras en sistemas de amortiguación, creando variantes para todos los gustos, desde las clásicas cámaras de aire (que muchísimas marcas han tratado de imitar) hasta el Shox, (también imitado) pasando por las cámaras Tuned Air y las Zoom Air. Estas últimas, como ya sabéis, son mas delgadas y están colocadas más cercanas a la suela exterior, y por tanto a la pista. Las Zoom BB, que probamos hace tiempo, son la mejor prueba de ello. Nike se ha batido a lo largo de los años con sistemas con más o menos suerte de Adidas (Feet Your Wear, SoftCell), Reebok (Hexalite, DMX), Converse (React, Energy Wave) u otros menos importantes que acaban perdiéndose a la historia. El que más cara ha plantado por resistir en el tiempo y evolucionar es sin duda el GEL de las Asics, pero esto en basket no ha inquietado a Nike. Sin embargo, en los últimos años, las marcas han empezado a pasar de buscar sistemas que enseñar, cámaras de aire o de líquido, para profundizar en la amortiguación que ofrecen los nuevos materiales utilizados para la mediasuela. De entre las más conocidas por todos, New Balance ha desarrollado mucho sus espumas Abzorb y Adidas está haciendo maravillas con la amortiguación Adiprene, como pudimos comprobar en las pruebas a las Adistar y SuperNova, o a las  Gil2Zero. Nike ha tomado nota de que este tipo de amortiguaciones funcionan y gustan, y, a pesar de contar con las famosas cámaras de aire, se está buscando las castañas para tener su propia superespuma y estar a la última también en esto. Vale, pues hechas las presentaciones, vamos a hablar de qué hace esta espuma de Nike LunarFoam o LunarLite. Según nos presentó Nike en la expo donde vimos por primera vez las Hyperdunk, la espuma Lunar ha sido desarrollada en colaboración con la NASA, para ofrecer amortiguación y respuesta todo en uno. Digamos que el material de la mediasuela se deforma para absorber el golpe y recupera rápidamente su forma para ofrecer un buen impulso. Vamos, lo que hacen todas las espumas de todas las marcas. La espuma Lunar se utiliza de momento en zapas como las LunarRacer y LunarTrainer, pero es de preveer que si cala en el público la veamos en más modelos en adelante. En las Hyperdunk actúa junto a una cámara Zoom Air, pero solo en la zona del talón. La cámara de aire no llega hasta la parte delantera de la zapatilla.

 

  La mediasuela es comodísima, con una amortiguación en juego buena sin llegar a ser demasiada, así que es perfecta para moverse de forma ágil, sin que a cada paso fuerte o caída sintamos que el pie se hunde y cuesta arrancar. El único problema es que la espuma pierde propiedades con el uso, y quizá un poco más rápido de lo deseable. En la parte delantera, a partir del arco del pie en adelante la zapatilla va perdiendo amortiguación al irse compactando la suela. Y no te despistes si ves jugar a un bicho de 100 y pico kilos con las Hyperdunk en la NBA partido tras partido... piensa que ellos estrenan una zapatilla casi cada partido (y podríamos quitar el casi). Así pues, para jugadores más ligeros, saltadores y tiradores en general (estilo Rudy Fernández, que ha encontrado en esta zapa un aliado perfecto, y si no que pregunten a Dwight Howard) van a flipar con las Hyperdunk. Es mi caso, yo peso 81 kg  con 1,90m y la zapatilla mantiene la amortiguación casi intacta después de tres semanas de uso. (NOTA: Consultado a un segundo probador de confianza con bastante más peso que yo y asegura que su zapa si ha perdido amortiguación delantera).

 

 

              

 

 

  EL RESTO: la placa de Carbon Fiber de la mediasuela (fotos arriba). He de decir que esta pieza me encanta, es uno de los puntos fuertes de las zapas rápidas de Nike en basket. Su función es compensar la amortiguación, mejorando la base de impulso. Saca todo el partido a los movimientos explosivos, cambios de dirección bruscos, etc. En la Hyperdunk cumple a la perfección su cometido. A pesar de que la zapatilla no lleva el pie tan cerca del suelo como la Zoom BB (foto abajo), la capacidad de respuesta de la Hyperdunk es mayor. A la hora de los pasos en entrada a canasta me parece muy buena. Y, si sumamos esta facilidad para el impulso a su ligereza extrema, tenemos una aliada perfecta en los saltos. El refuerzo de forma de triangular que sobresale de la parte media de la suela exterior, ayuda a estabilizar aún más, Esto sumado al Flywire hacen que la estabilidad sea total en la zona media y delantera. En el talón es un poco más relajada, pero tampoco da problemas. El pie no se mueve en absoluto dentro de la zapa. La suela exterior tiene una tracción buena en pista cubierta y decente en exterior. Desgaste más o menos normal. El acordonado está muy bien escogido y ofrece distintas posibilidades de ajuste. Ventilación correcta.

 

 

                  

 

  VEREDICTO FINAL: UNA GRAN ZAPA CON DETALLES A MEJORAR

 La Hyperdunk ofrece versatilidad soporte, ligereza como no se había visto antes y una amortiguación buena aunque no duradera. Control de la pisada y sensación de pista buena. Una aliada de escoltas y aleros finos, y de ala-pivots ágiles. Se coloca entre la Zoom Kobe III y la Zoom BB. Es menos explosiva que la Kobe, pero más que la BB. Es cómoda, pero esto depende mucho de cómo sea tu pie. La piel de la Zoom BB se adapta a todo el mundo, los nuevos materiales de la Hyperdunk, no. Tiene más amortiguación que la Kobe, pero, repetimos: sus propiedades duran menos en la zona delantera, (lo cual para algunos que no buscan demasiada amortiguación puede no ser un problema). Como primer experimento del Flywire en basket tiene un aprobado, esperemos que en las próximas Zoom Kobe IV y las HyperMax se mejore la nota.

Gracias a Youri y Bárbara (Nike)