A veces tendemos a pensar, llevados por un exceso de nostalgia o por

simple desconocimiento, que las revoluciones han sido siempre gloriosas. Pero en el mundo de las zapatillas las evoluciones suelen corregir los defectos de las primeras revoluciones: lo importante en muchos casos es poner la primera piedra... y que esta se apoye en una buena idea de futuro. Puede que las cámaras de aire sean hoy un éxito, pero las primeras zapatillas que incluían esta tecnología, las Tailwind, se reventaban a cada paso (aunque lo que se abría no era la cámara sino la tela). La primera edición de las Shox BB4 estaba pensada para jugadores de más de noventa kilos pero, como en su día todo el mundo quería imitar a Vince Carter, cualquier jugador más ligero las sentía demasiado rígidas. La suela translúcida de las Talaria´ 97 te dejaba sin habla, pero se deshacía con el uso. La Hyperdunk, primera zapatilla de baloncesto con Flywire, tuvo un apabullante impacto en canchas y medios, pero cuando las probamos la sensación era que había más futuro que presente en los pequeños hilos de Flywire. Los enormes paneles que enseñaban la nueva tecnología hacían extrañas dobleces o creaban puntos incómodos, dependiendo de la forma de cada pie, la zapatilla flexionaba de un modo poco natural y fueron muchos los que se quejaban de la pieza plástica del tobillo. Las sensaciones de ligereza y soporte lateral eran muy buenas, pero las esperanzas de una zapa sin aristas estaban depositadas en el futuro. Y el futuro de la revolución de los cables empezó a cuajar con la Zoom Kobe IV y parece haber llegado con las Hyperize, veamos cómo funciona. 

      

 Para entender la Hyperize resulta de mucha ayuda mirar

atrás, buscar la evolución de las zapatillas de basket ligeras. Si sigues el mundillo sneaker

puede que estés cansado de esta cantinela (por repetitiva y rebuscada en casos que no viene a cuento), pero esta vez no se trata de un recurso más. Esa historia que tendría su momento clave en 1991 con la Flight Huarache, seguidos de las Air Maestro, Go LWP (que también venía de otra versión running) , Flight 2k3, pasando por la cumbre de las Zoom Huarache 2k4, 2k5, con la rareza de la Zoom Kobe III como último experimento antes de los entramados de hilos Flywire de la Hyperdunk. Esta historia la hemos contado antes, y mientras en todas las plazas sonaban los ecos de aplausos (más o menos complacientes), en LoveZapas tuvimos el atrevimiento de dejar una puerta abierta a una mejora de toda esa tecnología nueva que traía consigo la Hyperdunk, que parecía tener margen de mejora.

 

 Puede que el punto débil de Nike en aquel momento fuera ese ansia de ruptura total con lo hecho hasta 2008. Los enormes paneles sintéticos que enseñaban el Flywire por todo el perfil de la Hyperdunk restaban peso de forma dramática, pero creaban aquellas extrañas dobleces que (sobre todo en los primeros días) nos hacían añorar las clásicas piel y nubuck de las Zoom BB. En la amortiguación nos encontrábamos la esponjosa espuma LunarLite, tan cómoda como dudosa en cuanto a resistencia al paso del tiempo. Para más inri, dar un toque lacado (brillante) al tintar la mediasuela hacía aflorar arrugas que surcaban esa delicada parte de las zapas casi desde su estreno. Aunque no tenía ninguna repercusión cuanto al rendimiento, a nadie le gusta que sus zapas parezcan agrietadas desde el primer partido.

 

 En cualquier caso, como primera piedra del edificio, las Hyperdunk fueron una genialidad. Un paso de gigante sobre un terreno por explorar. Si las Foamposite parecían hechas para ir de expedición a la Luna, éstas parecían directamente alienígenas. Lo que ha hecho la Hyperize es mantener ese aspecto y rendimiento, rebajando esos detalles en los que parecía que su diseño había querido romper demasiado con todo.

 

                                                                                                El primero de esos detalles es el panel central, que tiene un corte mejor resuelto que el año pasado. El perfil lateral tiene un borde inferior de piel, así que el panel Flywire no es el que une directamente parte superior y suela. Esto da un apoyo más agradable que en la Hyperdunk, y más comodidad desde el primer día. Las partes de piel de la zapatilla quedan reducidas a dos: una totalmente lisa para la puntera y otra que recorre el lateral hacia el talón, proporcionando soporte y buena flexión. El panel Flywire (rojo en las fotos) sigue resultando extraño por momentos, pero nada molesto. El nuevo dibujo de los hilos, unido a detalles como el (rebajado) corte donde comienza el collarín o tres puntos donde el tejido del panel se relaja, contribuyen a que no se creen dobleces exageradas como en la Hyperdunk que distraigan en juego. Al tiempo, permite llevar el pie suelto, a gusto y con mucho espacio pero a la vez no permite movimientos dentro de la zapatilla (pero OJO a los que tenéis el pie estrecho: es una zapatilla bastante ancha).

 

 Como en sus antecesoras un calcetín interior añadido (tupido pero muy liviano) mejora muchísimo el acomodamiento, además tiene una malla abierta que influye en que la Hyperize tenga una transpiración bastante buena. Los cordones son clásicos (exceptuando el adorno de una etiqueta plateada en el comienzo, lo cual nos puede valer como referencia a la hora de colocarlos) y la ojetera es sencilla y sin alternativas para el atado, sin orificios ni pasadores extras. El ajuste de la zapatilla es muy bueno en el talón y tobillo, holgado en la parte media y dedos. Puede que demasiado holgado para los pies estrechos, pero siempre me parece más sano llevar los dedos relajados para una correcta flexión, siempre que esto no quiera decir que no tenemos soporte lateral, cosa que en este caso no falta.

 

 Otra mejora está en el embellecedor del tobillo, una pieza molestamente rígida y aparentemente sin mucho sentido en la Hyperdunk, por cuanto lo único que la abertura en la bola del tobillo (que puso de moda la Flight Huarache y continuó Reebok) sólo tiene la función de restar material (tensión, peso, dureza...). En la Hyperize la pieza es más alargada y mucho más flexible. Deja que la zapa se acople mejor al tobillo si ajustamos más los cordones, pero no molesta (o en caso de hacerlo, la mala sensación dura poco).

 

   

 La suela también presenta cambios, aunque sigue

las ideas claves del año pasado. La espuma Lunar a lo largo de la mediasuela

proporciona una pisada cómoda como en muy pocas zapatillas de basket podramos encontrar. La pisada es esponjosa y firme, está construída de manera que guarda perfectamente el equilibrio en todo momento. La amortiguación Zoom Air junto con la placa de Carbon Fiber da el resultado que acostumbra: respuesta, cercanía al suelo, agilidad y, sobre todo, un impulso perfecto. Puede que se una de las mejores zapatillas jamás hechas para saltar. Los agresivos cortes en la suela exterior redundan en este aspecto, brindando una flexibilidad controlada que se nota en movimientos de ataque como cambios de dirección bruscos, arrancadas o los dos pasos clave antes del salto. El hecho de que el talón también esté cortado en dos partes recuerda un poco el dibujo del Formotion de adidas, o las suelas cada vez más segmentadas de las zapatillas de running de los últimos años.

 

 Ante tanto babeo (justificado, la zapa lo merece) ¿buscamos peros? Los cortes de la suela exterior, justo por donde se ve la mediasuela (franjas blancas sobre rojo en las fotos de abajo), puede presentar algún problemilla de duración. Si recordamos las suelas 3D de Reebok, que empezaron como un experimento que unía suela exterior y media en una sola: eran ligeras, cómodas y bonitas... pero desaparecían al roce del asfalto como las frotaras con lija. En las Hyperize son sólo unas pequeñas partes de material blando las que tocan directamente el suelo, y están muy bien colocadas, pero de cara a juego en outdoor o en indoor de suelo poco cuidado, no puedo asegurarles un largo futuro.

 

 Las sensaciones de amortiguación y soporte de las Hyperize pueden ser engañosas para hombres verdaderamente pesados. Si bien dan seguridad en la pisada y comodidad en el momento del impacto, si yo fuese un jugador con bastantes kilos que no necesitara de verdad tanta agilidad en los pies, puede que me dejara llevar hacía modelos parecidos pero más fuertes, como puede ser la Hypermax, o por alguna Shox.

 

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 Agradecimientos: Xavier y Judith (Nike)