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LeBron James
no
es, ni mucho menos, el sucesor
de
Michael Jordan. Y en el mundo sneaker tampoco ha
conseguido llegar al trono, a
pesar del esfuerzo
de Nike por cuidar su imagen, por encontrarle un lugar definido, un estilo propio
que conecte y venda (que venda
mucho, muchísimo, como para compensar la apuesta de la marca).
A lo largo de estos años, sus zapas han sufrido muchos altibajos, por eso creo que, para llegar a entender esta última LeBron,
deberíamos repasar de dónde viene la saga y a hacia dónde parece que
va. Con esta van ocho:
ZOOM
GENERATION (aka LeBron 1)
James llegaba a la NBA tras ser el tipo que más
espectación había despertado en su paso por el high school.
En aquellos años gloriosos tuvo las marcas a sus pies: versiones de
las adidas
Kobe, adidas T Mac,
Reebok
The Question
(Iverson),
Air Jordan IX
y XI,
todas personalizadas en el verde y oro del
St Vincent-St Mary's.
El verano del salto hacia la liga profesional, Nike pagó una
salvajada por hacerse con su imagen y puso a un auténtico
all
star
de diseñadores a dibujar sus primeras zapatillas. Eric Avar,
Tinker Hatfield y Aaron Cooper
parieron
la Zoom
Generation. Estéticamente, destacaban los cortes cuadrados
inspirados en
los todoterrenos
Hummer. Tecnológicamente, la
idea era unir
rapidez
y contundencia: la placa de Carbon
Fiber, Zoom Air, el tejido Sphere y una nueva cuña
de estabilidad en el talón.
Promocionalmente, sorprendía que no
llevaran el nombre del jugador. Eran años de cambios en Nike,
pues llegaron sus dos nuevas estrellas
(LeBron y Kobe, cuyas
dos primeras zapas tampoco llevaban su nombre, Huarache
2k4 y 2k5).
El otro recién llegado a Nike, Carmelo
Anthony, si dio nombre a las suyas... aunque tuviera delante el
de otro jugador: Jordan Carmelo 1.5. Cosas raras que pasan.
ZOOM LeBRON II
Probablemente, la mejor que ha tenido el jugador, o al menos la que
más equilibrio ha tenido entre estética y técnica, entre promoción e
imagen real. Diseñada por Ken Link, a la inspiración del Hummer
se le sumó el homenaje a la zapatilla de líneas rectas por excelencia y
sorpresa del momento: la alemana
K1x Chiefglider. Con un gran velcro de quita y pon, cortes
que alternaban paneles en tejido, una construcción
ultra-resistente y
dibujos a
láser
(la delicatessen de los adornos de
Nike de aquellos tiempos, aunque no ha tenido muy buena continuidad). Una
vez estaban seguros de que LeBron iba a seguir siendo un de
las sensaciones del basket USA, su nombre tomó
protagonismo, la promoción fue mucho más cuidada y se empezaron a
mimar detalles de la línea LBJ23
(como las cajas, que desde
entonces son tan exclusivas como las de las Air Jordan),
entre otras cosas para justificar
una importante subida en el precio
(en las Zoom Generation
se había quedado en poco más de los 100$).

ZOOM LeBRON III
Si una
Jordan XI se chutara anabolizantes, se
convertiría
en una LeBron III. Siguiendo la línea de la LeBron II
(media-bota voluminosa, bien amortiguada con
una Zoom Air Doble
y muy
estable),
la III trataba de acercarse a lo estiloso de las Air
Jordan más que a lo bruto de las Timberland
(por
cierto, otra de las
modas efímeras que lanzó la
línea LBJ23 fue la de las zapas marrones).
El detalle técnico que las distinguía fue una construcción en
Pebax, una resina semi-rígida que aportaba una gran seguridad en todo lateral y el
talón. Si en "las 1", se
vendía a James como la promesa de renovación del basket
y en "las 2" como el chico que
tenía que luchar contra los
fantasmas del éxito para triunfar, en "las 3" Nike
le presuponía consagrado y se tiraba por
explotar una imagen de
bruto elegante y más tarde del humor con la serie de anuncios
The LeBrons, en los que el jugador se desdoblaba en toda una familia, a modo de sitcom
y con
ediciones especiales incluídas.
ZOOM LeBRON IV
Aunque la promoción continuaba
con The LeBrons, la
zapatilla dio un salto tecnológico bestial. Volvía el
Foamposite,
(aquella forma de rodear el pie de
una coraza moldeada), más salvaje que nunca, surcado por una serie de cortes que
continuaban en la suela exterior con aires Free
(las Zoom
Kobe II,
de aquel mismo año, también lo intentaron con ese tipo de suela
radicalmente segmentada, pero parece que el concepto no cuajó en
basket). El botín
interior a lo Huarache y el generoso collarín de
Memory Foam llevaban el pie cómodo y sujeto, mientras que una
placa de fibra atravesaba toda la suela y, otra vez
junto a la Doble Zoom Air, ofrecía una plataforma de impulso
que hubiera sido perfecta de no ser por el gran handicap que todo el
mundo señaló en las cuartas LeBron: pesaban una tonelada.
Su imagen recordaba mucho a
la Max Penny
II, una de las zapas favoritas de LeBron James.
ZOOM
LeBRON V
...y llegó el tropezón. A pesar de tratarse otra vez de una
zapatilla técnicamente impresionante
(la probamos para las reviews de LoveZapas en su día y nos
dejó alucinados),
la V resultó un fiasco. Para empezar, se dio demasiado la brasa con
"el mito LeBron", justo cuando el jugador llegaba de
ser barrido por los Spurs en su primera
(y hasta la fecha única)
Final de la NBA. Comenzó a hacerse pesado
aquello de "somos testigos"
y aquello daba un aire al jugador que no ayudó en absoluto a que la
gente se sintiera identificada con él. A pesar de ser deportivamente
más inalcanzable, todo el mundo ha querido parecerse a Jordan,
vestir como él, moverse como él. Más tarde, Iverson ocupó ese
lugar: la gente quería parecerse a él, vestir como él. Hasta los
jugadores profesionales han sentido ese embrujo... pero esta jamás
ha ocurrido con LeBron. Ese vínculo emocional no existe y el
mensaje de "tienes que sentirte afortunado de estar viviendo
la época en la que está jugando este tipo"
no ayuda a crearlo. Está muy alejado del "Be like Mike", muy,
muy alejado. Por esto y otras circunstancias
(a pesar de sus estratosféricas estadísticas y MVPs, volvió a
quedarse fuera de la lucha por el anillo),
LeBron empezaba a ser un tipo lejano... algo que se
hizo patente en el feeling con la selección USA en
verano.
Las Zoom LeBron V presentaban el Phyposite, una
variante del Foamposite, que cumplía perfectamente su
cometido, situado en la puntera y talón de las zapatillas. Otra vez
estaba ahí la Zoom Air Doble, la Carbon Fiber Plate,
el botín interior, los
detalles lujosos, los
embalajes especiales, las
versiones interesantes... pero
faltaba conexión con el público, que la gente se volviera loca por
llevar LeBrons.

ZOOM
LeBRON VI
Suenan las alarmas: hace falta una LeBron Seis que sea
icónica. No se puede limitar a ser tecnológicamente avanzada, no
basta con hacer una excelente zapatilla para jugadores potentes. La
línea Air Jordan acaba su ciclo con la AJ 23 y Nike
busca sacar más partido de LeBron James y Kobe Bryant
fuera de las canchas, así que lanza las Zoom Kobe IV y
Zoom LeBron Six
(nosotros
probamos y comparamos las dos)
con la intención
de que sean zapatillas que se dejen ver por la calle, que tipos en
vaqueros que probablemente no van a pisar una cancha de basket en
años, se las compren. Como ocurre con las Jordan o con las
Air Force. ¿He dicho Air Force? ¡Bingo! las sextas
LeBron se convirtieron en una especie de actualización de las
AF1, hiphopera por excelencia e icono de la ciudad de
Nueva York, con la que el jugador coquetea desde hace años. Y
digo "se convirtieron" porque el proceso de diseño dio un giro de
180º desde lo que parecía otra Foamposite
(según
samples filtrados)
a una zapa con un aspecto que roza el retro.
MAX
LeBRON VII
Otro giro inesperado, esperado o qué se yo. Después de varios años
de pasos hacia delante y hacia atrás en la parte superior de las
Lebrons, lo único que parecía que se iba a mantener intocable eran
las cámaras de aire Doble Zoom. Si ofrecían una amortiguación
sobrada pero que no perdía sensación de contacto con la cancha y
capacidad de reacción ¿para que cambiarlas? Todo indica a que el
cambio no fue una evolución, sino un recurso
de marketing. Desde
las Hyperdunk
y pasando por
las Hyperize,
las exitosas Kobe IV,
las Federers
o
las LunarGlide y
LunarEclipse de running, Nike está apostando
por las espumas y dejando un poco de lado lo que la hizo tan popular
en los 80 y explotó en todas sus formas posibles en los 90: sus
cámaras de aire. Parece
(y es)
una obviedad, pero recuerda que si
las Air Max o Air Force se llaman así, es por su
amortiguación de aire. Recuerda incluso el famoso incidente con las cámaras
de las
primeras Air Jordan, tan finas que se declaró que
"no eran funcionales", pero que debían estar en las suelas
porque las zapas "se llaman Air Jordan".
Pues eso: hacía
falta volver a las cámaras de aire visibles a lo grande, aparte
de que estéticamente son un reclamo como pocos en el calzado para basket
...y, ya que la línea LBJ23 es una de las punteras y que
no tenía una dirección definida ¿cuál mejor? El diseño de
la séptima
LeBron corrió a cargo de Jason Petrie
(héroe de todos los
diseñadores amateur, que pasó de publicar sus dibujos en el foro
Niketalk a ganarse la vida con ellos),
que pone bien a la vista, además de la cámara de aire a largo de
toda la suela,
el Flywire.

Nike
LeBRON 8
La
(hasta ahora)
última de la saga es una zapatilla especial, difícil
de explicar porque tiene
tantos aciertos como debilidades. Partiendo de la base
(suela)
de las Max LeBron VII y sin abandonar la suela con cámara
Max a toda suela, las 8 si encuentran una imagen
que se identifica al 100% con el jugador. Robustas, de aspecto
redondo, casi "inflado", recordando a
las primeras Pippen o las
Uptempo más brutas de los 90 a golpe de líneas
voluptuosas y exageradas.
La publicidad de
las Ocho se ha resentido del cambio de aires de LeBron,
de Cleveland a Miami. El primer anuncio fue
un mejunge de imágenes sin mucho
sentido, referencias a otras campañas de Nike, otras épocas e
incluso series de televisión
(Miami Vice, de
la que
se hizo una zapa).
Adiós a los witnesses, las continuas referencias a su
Akron natal, a una afición y un equipo que vivía pendiente tan
solo de él, hola Dwayne Wade y Chris Bosh, críticas
salvajes cada vez que se pierden dos partidos seguidos y la presión
de tener que llegar como sea a la Final de la NBA.
La Ocho también ha
entrado en un terreno extraño: el de las distintas versiones para
distintos momentos de la temporada. Nike ya había jugado con
LeBron y la idea de hacer una zapatilla para temporada regular y
otra para playoff, con la interesante saga Soldier. Como
excusa para vender más de una LeBron
(de juego, porque aún
hay otras) cada
año, no está mal, aunque tampoco han acabado de convencer demasiado
las explicaciones sobre porqué durante la regular necesita
una zapa más amortiguada y durante los PO una más li-
gera y rápida. ¿Que
durante el año juega al trantran y es en las eliminatorias
cuando corre? Parece cogido por los pelos. Pues, si
justificar
dos va forzadillo, esta temporada han sacado tres.

TE
CÓMO
SON LAS LeBRON 8 en el
mundo real (y qué tal se
juega con ellas).
Repetimos la fórmula de
"desde el primer momento, sabemos que es una zapa especial",
pero es verdad, no se puede decir otra cosa. Todo está cuidado,
desde el envoltorio, una espectacular caja con una foto de LeBron
frente a un león.
El PVP de salida fue de alrededor de 160 euros, hay
que empezar pegando la primera. Las sensaciones al calzarlas es muy
buena, al menos desde el punto de vista del confort. Teniendo en
cuenta el precio y que una buena parte de los que la compren no la
van a usar para jugar al baloncesto, Nike hace todo lo posible para
que convenzan por cómodas y por su estética, es una zapatilla que
gana mucho en los pies y no en las estanterias.
La parte superior
es cómoda, mezclando piel y paneles con
tecnología
Flywire, como veremos en la prueba en pista, muy
bien utilizados. El forro interior es fantástico, no da ningún tipo
de problema y se adapta al pie perfectamente, con un aire de
viejaescuela: suave, mullido. La amortiguación sigue ese camino:
una cámara de aire Air Max desde el talón hasta la puntera.
Una exageración que estéticamente enamora y al caminar da unas
sensaciones lujosas. En juego ya es otra cosa. Por partes:
PESO:
Aprobado. Para
tratarse de una LeBron y tener una apariencia tan tocha,
no arrastran el handicap del peso de las LBJ IV, V y
VI. La parte superior y sobre todo los paneles Flywire
sueltan lastre, y la suela no pesa tanto como aparenta.
AJUSTE:
Cómodo y efectivo.
La zapatilla se afina según llega a los dedos y lleva el pie sujeto
en la puntera. Hacía la zona media aparece el primer refuerzo
Flywire, que está colocado perfectamente, no crea los típicos
pliegues extraños al flexionar, funciona mucho mejor que en
cualquier zapatilla de basket que he probado antes
(Hyperdunk,
Hyperize, Kobe, etc).
Ayuda a que, en los cambios bruscos, el pie no se vaya más de
lo aconsejable, compensando en parte una suela que resulta demasiado
inestable para cambios bruscos de ritmo y/o dirección. En la parte
trasera, el panel Flywire llega desde el talón hacia la
ojetera, donde podemos encontrar el único pero en cuanto a
comodidad,
pues esa pestaña
saliente con el clásico ojal en forma de 8, puede llegar a molestar
bastante (a mi
personalmente, ha habido días que me ha rozado y días que no, he
consultado con otros usuarios serios de las LeBron 8 y alguno
me lo han confirmado).
El talón está
muy bien acabado,
con un forro cuidado y un collar
que lleva el tobillo entre
algodones.

La
lengüeta es parecida
a la de otras Nike BB,
en malla transpirable y,
repito una vez más, muy cómoda. A
partir de apróximadamente la mitad de los cordones,
cambia
radicalmente a piel. Las dos partes se adaptan al pie muy bien por
separado, pero en conjunto funcionan de una forma extraña: se nota
un poco el cambio de una a la otra. Mi opinión es que lo ideal
hubiese sido una lengüeta de malla solamente, pero el adorno de la
cabeza de león en la parte superior es muy espectacular
(y macarra)...
todo sea por la estética.
FLEXIBILIDAD:
Una de cal y una arena.
Aquí entramos en la
principal característica de la zapa: es muy buena en su parte
superior y no tanto en la suela. Recién empezamos a jugar con ellas,
las LeBron 8 parecen rígidas de suela, sobre todo si venimos
de jugar con otro tipo de Nikes
(como la Kobe, en
mi caso). Esta
sensaciòn se va al poco tiempo de uso, pero nunca llega a
convertirse con una pisada muy flexible. La parte superior es todo
lo contrario: se hace al pie y flexiona perfectamente.
PISADA:
Poco práctica: en basket la amortiguación salvaje no lo es
todo. La enorme cámara de aire hace que se pierda naturalidad y
el grosor total de la mediasuela no ayuda a que tengamos
mucha sensación de pista. El dibujo no va moldeado a la planta del
pie, sino que es plano y casi sin relieves, siempre en contacto con
el suelo. La ausencia de una placa de Carbon Fiber resta
mucha explosividad y soporte bajo el arco. En la parte delantera se
nota una inestabilidad excesiva cuando pisamos muy fuerte, en
jugadas que necesitan control y un soporte extra como llegar en
velocidad a un balón dividido o un cambio inesperado de dirección en
defensa, incluso puede llegar a jugar malas pasadas según el
cansancio hace mellas en las piernas. La V3 (versión tres)
corrige todos estos detalles: incorpora Carbon Fiber, moldea
la suela y deja el Air Max solo en el talón. Más que probar
distintos sistemas u ofrecer varaintes al público, parece que la
propia marca acepta que las V1 y V2 no son del todo
efectivas como zapatilla de alto rendimiento. TRACCIÓN:
Buena. No
ofrece nada nuevo, pero no da problemas y responde bien en pistas
outdoor.
LO
MEJOR: Una
estética que conecta con el aficionado a las zapatillas potentes, en
especial de mediados noventa
(las mencionadas
Pippen, Uptempos,
Penny 2,
etc). Son muy
cómodas y con una amortiguación sobradísima. Funcionan muy bien en
pistas de calle. Son una zapatilla para fardar, a pesar de su corte
bruto y su aspecto inflado, visten espectaculares dentro y fuera del
juego. Su imagen acaba convenciendo hasta a tipos que tienen tan
poco cariño a LeBron James como un servidor.
LO PEOR:
La inestabilidad general de la zapatilla hace que sean seriamente
desaconsejables para quien necesite estabilidad en la pisada. Unas
rodillas tocadas pueden agradecer una suela tan blanda, pero también
son más sensibles a los movimientos en los que no se tiene una
postura totalmente controlada. A día de hoy existen varias
amortiguaciones mejor acabadas que estas suelas totales
Air Max 180 y 360.

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