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Moda
y antimoda. Cuando
Phil Knight
y
Bill Bowerman
fundaron
Nike,
sabían mucho de correr y poco de otros deportes. Por eso en
sus
comienzos, era una marca de corredores y exclusivamente para
corredores. Y era así hasta el punto de que, al ponerle nombre a sus
primeros modelos de baloncesto, sólo se les ocurría el nombre de
equipos de baloncesto de su zona,
Blazers y
Bruins. El
boom de
Nike
surgió de la mano del auge del running, y no creo que
fuera casualidad que el hombre que introdujo la moda de trotar en
EEUU,
Bill Boweman, fuera también el cofundador de
Nike.
Los principales corredores llevaban
Nike y pronto la mayoría de
corredores también lo harían. ¿Quizás demasiados? Una vez que el
vecindario completo salía a trotar con unas
Nike, los corredores más
profesionales comenzaron a ver en el
Swoosh el símbolo de una marca
de moda.
Nike
empezó cambiar sus diseños para hacerlos accesibles a
la mayoría de corredores, lo que le apartó aún más de su historia.
Hace algunos años que
Nike se propuso recuperar el mercado de los
corredores más serios, y volver a la imagen y el legado de
Bill
Bowerman parecía perfecto. Alguien que corre 80 km a la semana no
quiere los colores de moda sino algo que funcione. Si lo encuentra,
no quiere que la próxima temporada desaparezca su modelo favorito. A
los corredores hay que darles pequeños cambios. A las
Structure 12
le seguirán unas
Structure 13 levemente retocadas y para distinguir
técnicamente la
Vomero
3 de la
4 hace falta una lupa. La
Air Jordan tiene que ser
revolucionaria, impactar en el mercado,
la
Structure Triax tiene que
funcionar. Las hordas de corredores que corremos con la línea
Bowerman
sabemos que cada actualización pule poco a poco detalles de la
anterior. Pero si repasas la historia de
Bowerman, verás que sus
diseños eran algo más que eso. Eran revolucionarios, como una suela
Waffle o una zapatilla que se desintegra durante la carrera. Una
especie de adicción a saltar al vacío que en el peculiar mundo del
running resulta más que atrevido.

Después
de años en los que lo retro había canibalizado
el diseño, desde Japón y vía
EEUU vamos
viendo cómo lo tecnológico ocupa un nuevo lugar en lo casual.
Mientras las finanzas de
Nike se nutrían de explotar
el retro, en el
equipo de diseño buscaban algo más. La línea
Bowerman es
extremadamente funcional y es justo lo que un corredor serio busca,
pero aquél que se acerca por primera vez al running no se sentirá atraído por un
diseño tan estructural. Y todo esto ocurre cuando lo retro comienza a cansar. ¿Fueron
las
Zoom
Moire unas adelantadas?
Ante la lucha del retro y el "performance as casual", se impone el "performance
is everything".
El running también está cambiando. Ya no es lo obligatorio para
mejorar en tu verdadero deporte. Ha dejado de ser el deporte de una
panda de obsesivos. Ahora se mezcla con el arte y vemos habitual que
Modesto Lomba,
James Jarvis,
Haruki Murakami o Jun Takahashi hablen
de la influencia del running en sus trabajos. El último incluso
ha
creado una línea con
Nike que se ha convertido en lo más refrescante
e innovador del diseño de los últimos años.
La
Nike Lunar Eclipse toma algunas de las innovaciones que habíamos
visto los dos últimos años.
Flywire o espuma
Lunar son habituales en
modelos anteriores, pero esta vez se han llevado a un escalón
superior. Si la Lunar Glide probaba con éxito algunas de las
recetas, la
Eclipse tiene la intención de convertirse en el modelo
de referencia de este nuevo tipo de running. El mayor avance técnico
es el
Dynamic Support, una estructura rígida a modo de lecho sobre
la que se introduce
un colchón de espuma
Lunar. Se
usó en la
primera
Lunar Glide+ y fue un completo éxito en ese nuevo mercado
que une a corredores y moda. Una revista especializada como
Runner´s World
la nombraría "Mejor
Debut"
en
2009:
parecía que habían acertado. Los 57 millones de beneficios que
produjo en los primeros meses supusieron que
Nike
siguiera apostando por una
Lunar Glide+2 y pronto veremos la
3. En
el último encuentro de
Nike con sus accionistas fue la zapatilla de
running de la que más
se habló. Nosotros también lo haremos.

Estamos acostumbrados a que una zapatilla
de gama
alta sea un compendio de todas las tecnologías que
puedan incluirse en un único modelo. A veces se convierten en "Greatest
Hits"
más que en una zapatilla funcional. La
Lunar Eclipse+
puede presumir de que ningún sistema saque los pies del tiesto y
consigue que todos sus
gadgets
funcionen como un todo. ¿Recuerdas
la primera
Lunar Trainer?
El primer contacto con la espuma
Lunar
acabó como
un fiasco, pues la asombrosa comodidad llevaba consigo una peligrosa
inestabilidad. Desde entonces la espuma
Lunar
ha cambiado mucho. Ahora se coloca en una estructura llamada
Dynamic Support,
una especie de cuna rígida sobre la que se sitúa la espuma
Lunarlon.
Se complementa con una pieza rígida en forma de clip flotante que
recoge el talón y que se funde con la mediasuela para moverse con
ella.
La idea es que el pie no funciona simpre igual. Quizás en los primeros
kilómetros tu pisada sea (casi) neutra, pero en cuanto comienza el
cansancio, la técnica de carrera falla y tiende
a volverse pronadora.
La media suela de la
Eclipse+
es blanda mientras tu pisada es correcta, pero cuando el pie prone
más de lo aceptable, se encontrará con el lecho más rígido. Para
sumar, el clip se mueve del mismo modo. Lo que promete
Nike
es olvidarse de las zapatillas como algo estático,
modelos para pronadores o para neutros. No habrá que elegir entre
estabilidad y amortiguación porque la misma zapatilla te lo dará
cuando lo necesites. Mientras tu pie se mueva en la dirección
adecuada la
Lunar Eclipse+
será un modelo de amortiguación. Cuando comience a
pronar,
actuarán los extremos más rígidos y se
convertirá en una zapatilla
con un (moderado) control de pronación, sin
necesidad de las
habituales cuñas de material más denso.

¿Y funciona? Los comentarios sobre la
Lunar Eclipse+
siempre hacen referencia a una zapatilla comodísima desde el primer
momento. Y es lo que notarás. En la lucha entre comodidad y
durabilidad, está claro que la
Eclipse+
se ha centrado en lo primero. Mientras la suela
intermedia tiene el confort asegurado del
Lunarlon,
en la parte superior se ha tratado de eliminar las costuras que
pueden ocasionar fricciones. Aunque quizás en este caso se han
excedido y han dejado a la
Lunar Eclipse+
tan desnuda que carece de protecciones en la parte delantera. Los
habituales refuerzos de piel han desaparecido, incluso la puntera,
que en la mayoría de zapatillas de running está protegida por una
doble o triple capa, es bastante minimalista, con una puntera
plástica. El tejido que cubre los dedos es muy transpirable y
ligero, tiene una estructura en forma de rombo que al menos en las
primeras puestas flexiona de un modo extraño.
Quizás algunos
recuerden a la
Bermuda,
Flow,
Presto
o incluso
Free,
que intentan recoger el pie del modo más libre posible. Esa es la
sensación que produce la zona delantera, lo suficientemente ancha
para que el pie esté cómodo, con un tejido que se adapta a la
per-fección...pero con la impresión de que tanta comodidad no puede
durar mucho. El interior continúa con los mismos detalles de lujo,
eliminación de costuras y algo que hemos visto en zapatillas tan
distintas como la
Kobe VI
o la
LeBron 8;
el tejido interior acolchado continúa hacia el exterior por la
parte superior del talón, asegurando un contacto suave en toda la zona.
La ojetera es clásica,
con un pequeña abertura para facilitar la flexión, y a los primeros ojales
llegan los ya casi obligatorios filamentos
Flywire,
para crear una estructura que ofrece un buen soporte. Como dejábamos
claro en nuestras pruebas de basket (Hyperdunk,
Hyperize,
Zoom
Kobe...),
si es tu primera zapatilla
con
Flywire,
quizás en las primeras ocasiones puedas notar que
los hilos
no se comportan del mismo modo que las capas superpuestas de piel,
pero en un par de puestas los paneles laterales se adaptan
perfectamente. Una de las diferencias entre los modelos de chico y
chica es que el
Flywire
está duplicado en la parte interior del de chicas (que debido al
mayor ángulo de las caderas tienden a
pronar
más). La lengüeta es otro de los elementos diferenciadores. Para
chi-
cos la construcción interna continúa en una lengüeta mínima que
se estrecha al final. En las chicas (tal y como está haciendo
adidas
en su línea de running) se convierte en algo más gruesa
y acolchada
para más protección.

Si
los dedos quedaban libres y la zona media
parecía bien sujeta, el clip
del talón termina por ajustar
la zapatilla. Durante los últimos
meses estamos viendo cómo aparecen modelos con un contrafuerte
externo y podría decirse que el caso de la
Lunar Eclipse+
es el más extremo, ya que puedes notar cómo se mueve junto a la
suela media. Como si el contrafuerte flotante rodeara el pie incluso
por debajo, funcionando como un sistema junto a la suela media. El
único inconveniente es el tejido que han utilizado para la parte que
queda entre el clip y la suela, una malla lo suficientemente ligera
como para desgarrarse como ocurría en las
primeras
Nike Free.
La plantilla es otro de los elementos lujosos y coordinados de esta
zapatilla. Coordinados porque, como cada una de las tecnologías
empleadas, parece pensado para funcionar junto al resto. La zona en
contacto con el pie es extremadamente suave y amortiguada, mientras
en el talón está reforzado por un compuesto más rígido que trabaja
junto al clip flotante.
En la suela exterior encontramos una goma más dura
en las zonas de desgaste llevado al mínimo (talón y la zona del dedo
gordo), ranuras de flexión más profundas y goma ecológica. La suela
exterior suele ser la zona más pesada por el uso de gomas más
rígidas y pegamentos, por lo que algunas marcas intentaron hacerla
desaparecer (3D
de
Reebok,
por ejemplo) con un notable éxito en reducción de peso, siempre a
costa de la durabilidad (esto nos recuerda a la ranura de flexión de
las
Nike Hyperize
de basket, que sufre un desgaste rápido).
Ernest Kim
(Global
Product Line Manager)
nos presenta la opción de
Nike;
en la zona delantera de la
Lunar Eclipse+
se ha eliminado la suela externa dejando la suela media. En esa zona
el rozamiento es menor así que no habrá problemas de desgaste,
aunque sí se podrá aligerar algo el peso de una zapatilla que, con
346 gramos, se sitúa en un lugar bastante digno. Además, la ausencia de suela externa dará más amortiguación y flexibilidad en la parte
delantera, donde más se necesita. Lo extraño es que esta innovación
quede oculta, ya que las dos piezas (suela exterior y suela media)
son
del mismo color en el modelo probado, no así en el de chicas.
En
conjunto, una zapatilla extremadamente cómoda que funciona a
la
perfección para quien busca carreras ágiles y divertidas, con
un diseño muy distinto de lo habitual en el running.
Si las
Nike Lunar Glide+
fueron un completo éxito,
Nike
ha llevado un paso más cada una de los elementos que la
caracterizaban: más comodidad, mayor libertad en la zona de
los dedos, más amortiguación, mejora del sistema
Dynamic Support
y una imagen más espectacular. En plena vorágine del correr
descalzo
Nike
se queda con la libertad, comodidad y flexibilidad, pero no olvida
la amortiguación.
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