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14.03.10: De cómo Puma
volvió a la élite de las zapas en los noventa y de cómo Fernando
Alonso volvió al podium en 2010
(x kemp)
En los primeros noventa,
Nike empezaba a tramar su golpe definitivo a Reebok,
con más
tecnología, diseño
imbatible y mejores
atletas
que la representaran. El mundo de las zapatillas era cosa de dos, y
ya solo quedaban en pie
(pero a mucha distancia)
adidas y
Converse. De otras marcas otrora gloriosas, como
Brooks,
Etonic o Diadora mejor ni hablamos, en los mejores
casos tardaron años en recuperar terreno. Muchas huyeron del resto
de deportes para refugiarse exclusivamente en el running, como fue
el caso de New Balance. Para Puma sería aún peor: a la
caída en picado de su prestigio como marca se unían problemas
internos que parecían no tener fin e incluso líos con las licencias
en España, donde convivía con una marca que también se llamaba
Puma, usaba los logos de Puma, pero no era Puma
(algunos se llevarían las manos a la
cabeza si supieran que las zapas que llevaban entonces y por las que
habían pagado bastante bien, eran casi casi fakes).
En estas llegó Jochen Zeitz
al frente de la marca, y se propuso levantar la compañía en cinco
años. En tan solo dos la rescató de los números rojos, recuperó los
derechos sobre toda la marca en España e inventó el concepto de
"estilo de vida deportivo": zapas y ropa deportiva que no estaban
pensadas expresamente para el deporte. Zeitz convenció con su
gestión al productor de cine Arnon Milchan
(Pretty Woman, Asesinos
Natos, LA Confidencial)
y al magnate de la comunicación Rupert Mudoch para que se
hicieran con importantes paquetes de acciones de Puma, un 40%
y un 20% respectivamente. Apoyada en estas inyecciones de dinero y
confianza, la marca creció hasta lo que es en nuestros días.
A pesar de algunos fichajes
deportivos interesantes, como vestir a la selección italiana de
fútbol y a casi media África, tomar por un par de años los
derechos de equipos NBA
(Knicks, Pacers,
etc), fichar al electrizante
rookie Vince Carter, a la agresiva tenista
Serena Williams o al hombre más rápido del mundo, Usain Bolt,
los dos grandes éxitos de Puma fueron conseguir un status a
pie de calle de marca estilosa y cool... y la F1.

Bruno Vaglienti
(a
quien entrevistamos en
LoveZapas
hace poco más de un año)
fue el hombre que se
encargó de que Puma reinara en la F1. Consciente de las
posibilidades del mundillo y con unos contactos privilegiados, había
trabajado para Sparco, así que además conocía el producto
especializado. No sólo quería vender estilo, sino el mejor
equipamiento de carreras posible. Siendo uno de los pocos que
tenía acceso a los boxes de casi cualquier equipo, su relación con
los pilotos era casi íntima.
Cada escudería tenía
sus contratos de publicidad cerrados hasta el últimos detalle.
Estipulado al milímetro qué espacio tiene cada marca para hacerse
visible en el mono, las zapatillas eran uno de las pocas cosas que
quedaban a la elección del piloto. Michael Schumacher
había tenido una relación intensa con Nike
(que incluso lanzó
dos modelos de crosstraining
con suela Zoom
muy recordados) y
con FILA, pero fue Puma quien sacó verdadero jugo al
Kaiser. Su sucesor en los podios, Fernando Alonso,
empezó su relación con la marca con mal pie. Le pasaron unas botas
de conducir que habían diseñado precisamente para Schumi, y
no le gustaron en absoluto, "¡No entiendo cómo Michael puede
conducir con estas cosas!" se quejó antes de que las adaptaran a su
gustos.
Una vez arreglado el
problemilla, Alonso se volvió un fanático de Puma, que
preparó para él versiones muy especiales en piel de tiburón,
plateadas o jugando con los colores de la bandera asturiana. Lo más
curioso es que no recibía ninguna contraprestación económica por
llevar las botas. Vaglienti se había preocupado desde sus
comienzos en Minardi de que Fernando se sintiera
siempre cómodo y bien atendido por él y se estableció un vínculo
personal entre ambos que se prolongó en sus años en Renault.
La culminación ha
llegado con la conjunción Alonso-Ferrari-Puma.
La marca ha formado éxitosos tándems con la escudería y con el
piloto por separado, ahora solo queda que el asturiano y los de
Maranello se entiendan... y, a juzgar por lo que se vió ayer en
Bahrein, todo va bien encaminado. Mientras
Lewis Hamilton ayuda a Reebok en
la promoción de su último y voluptuoso
sistema
Zigtech, las botas de
competición y calle de Alonso se refinan en cuanto a colores
y formas, demostrando una elegancia sin rival a día de hoy en la
F1.
Gracias a Bruno y
Aurora.
Todas las fotos
en nuestro
Facebook.

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